31 jul. 2008

Kilimanjaro



Una montaña mágica ilumina mis días.
Siempre está ahi, oculta entre las nubes.
Nunca está ahí.

Al atardecer muestra tan solo su cima azul y rosa:
es un regalo de los dioses, de la Vida.

No la conozco, tan solo contemplo esa parte de ella que aparece y desaparece.
Imagino su grandeza, admiro su esplendor.
Altiva y silenciosa eleva su cumbre hacia el cielo.
Siempre está ahí, nunca está ahí.
Montaña mágica que ilumina mis días.
Mailisita, Tanzania 1 octubre 2001

30 jul. 2008

Amigo silencioso

Un árbol en aquella esquina del jardín,
refugio de mis pensamientos,
mecerse del viento,
sonidos de vida,
vuelos de colores, de tamaños.
Yo soy las ramas, movimientos.
Él es el tronco, firmeza.
Solitario, esperando, se yergue ese árbol en el jardín.

Mailisita, Tanzania 20 octubre 2001

Sin palabras


Te vi, y no tuve palabras;
quise alabarte,mas no tuve palabras;
escuchaba tu voz, y no había palabras
mas tu viento sin hablar me hablaba.
Te admiré así, en silencio,
te miré a la cara,
quise dedicarte un verso...
y me quedé sin palabras,
mas mi Alma dulcemente susurraba:
¡gracias!
Al Océano Indico
13 Octubre 2001, Daar es Salam, Tanzania.

Dialogos

- ¿Estás tranquila mi vida?
- Tranquila estoy, mi amor.
-¿Tu mente ahora donde habita?
- En un bello mundo de color.
- ¿Y allí te fuiste al dejarme?
- Si, aquí, ¿donde sino?
- ¿Mas puedes aún recordarme?
- No sin algo de dolor.
- ¿Es cierto que puedo olvidarte?
- Puedes, quizá... ¡que se yo!
- ¡Por fin podré liberarme!
- ¡No, espera!
Y se marchó.

Diálogo entre la amistad y el amor.

27 Julio 2001

La poesía

La poesía es la expresión de un sentimiento,
un sentimiento hecho palabra,
la poesía es la proección de mil momentos
que en una hoja se plasman.
La poesía es explicar, poner en verso
ideas que nacen del alma,
la poesía es un instante en el tiempo
siempre vivo en el mañana.

11 julio 2001

23 jul. 2008

Lamu







Este burrito que me acompaña en la foto es uno de los cientos de ellos que viven en Lamu, una isla de Kenya cerca de la costa de Mombasa.


Allí es donde conocí a mamá Carmen (de la que hablo en uno de mis relatos en prosa) y a otras amigas con las que, después de tantos años, aun mantengo contacto.


Lamu es una pequeña isla en la que solo hay un coche. El resto... ¡burros! Y gente, mucha gente mezclada ya que conviven los musulmanes, los swahili (autóctonos) y muchos europeos que se han retirado a este pequeño paraíso.


Una de las playas más bellas de Lamu es la de Shela. Allí, además de las aguas calientes del océano Indico y la arena fina, hay muchas, pero que muchas mansiones de los más ricos del mundo ¡parece mentira! Incluso allí, a pie de playa, tiene su mansión el marido de Carolina de Mónaco, y en fin de año, según cuentan las gentes del lugar, ella y su esposo hacen una fiesta en la playa e invitan a todo el que quiera acudir (ahí es nada...).


Bueno, anécdotas aparte, Lamu es una bella isla llena de contrastes, pues lo cierto es que entre las casas de los africanos se encuentran esos hoteles de super lujo: dos mundos tan cercanos en el espacio y tan lejanos a la vez...


No es fácil llegar hasta allí en "transporte público", pues el autobús desde Mombasa tarda varias horas y no es muy cómodo, y después hay que tomar una pequeña barquita que se llena de gente ¡pero cuando llegas merece la pena! Claro, que también se puede viajar en avión a otra islita de al lado y cruzar a Lamu en lancha pero... ¡hay que pagarlo! He aquí una vez más el contraste...

En Lamu hay bastantes turismo que ha llevado a la creación de hostales, hoteles, cafeterías, bares e incluso discotecas.
El mercado, como todos los de África, es de un colorido especial, y en la plaza de la ciudad muchas tardes se juntan grupos de amigos que hacen música mientras los niños danzan o los turistas hacen fotos "sin que se note".
Pero a pesar de todo es un lugar tranquilo, muy tranquilo, en el que se puede pasear por las calles al atardecer y ver a los marabús comiendo en la orilla del mar los pececillos que se han quedado atrapados al bajar la marea.
Si no fuera por la malaria Lamu sería uno de los lugares a los que me gustaría volver. Quizá...

Los bosquimanos de Tanzania


Uno de los pocos grupos de bosquimanos que aún quedan en el mundo se encuentran en Tanzania, en la comarca de Mangola Chini situada en los alrededores del lago Eyasi.
Fui a dar allí de manera casual, ya que en principio a quienes iba a visitar era a unos misioneros españoles (Pepe y Miguel Angel) que viven en la región desde hace al menos 20 años.
Cuando llegamos a Mangola después de un largo y ajetreado viaje, Pepe nos recibió en su casa y nos abrió sus puertas, invitándonos a quedarnos el tiempo que quisiéramos.
Al día siguiente ellos tenían previsto un viaje a las tierras de los bosquimanos para recoger a uno de ellos que se iba a ir a vivir a su casa como askari (askari son el Tanzania como "vigilantes" que tienen algunas personas en sus casas), así que nos fuimos con ellos.
Después de entrar en la "zona" donde habita este grupo, había que buscarles, pues al ser nómadas van caminando de un sitio a otro y cada día acampan en un lugar.
Les encontramos debajo de la sombra de un árbol. Era un grupo de unas 15 personas, incluídas mujeres y niños. Y lo que más me gustó: ¡no tenían apenas nada! Se sentaban sobre unas pieles, y llevaban un hatillo donde guardaban algo de ropa, utensilios de cocina y poco más.
Me llamó la atención que muchos de ellos, a pesar del poco contacto que mantienen con la "civilización", estaban fumando.
Enseguida se acercaron a nuestro coche y nos invitaron a tirar con sus arcos. Éste es un espectáculo que hacen con los turistas: les dejan tiarar con arco y a cambio estos les dan unos shilings (moneda tanzana). A nosotras, por ir con amigos suyos, no nos cobraron... ¡Pero la experiencia fue digna de ser pagada! La sensación de estar en un lugar perdido del mundo, con un grupo de personas que aún viven de lo que recolectan y lo que cazan (aunque cada vez menos pues el gobierno les ha reducido a un pequeño espacio de tierra donde apenas queda caza), y poder compartir un rato con ellos es algo que no tiene precio.
Me llamó la atención que el chico que se vino con nosotros preparó "su maleta" en un segundo: una tela con algo de ropa. Se despidió y se fué.
Yo pensé en el tiempo que nos llevaba a los "civilizados" preparar una maleta, aunque solo vayamos a salir un par de días.
Y he de rconocer que mientas compartía el espacio en el furgón con aquella persona, mi Alma estaba completamente sobrecogida.

Metéora


Sin duda este lugar es uno de los más mágicos que he visitado: Metéora.
Está en Grecia, en la región de Tesália, que se encuentra en el centro de la Península griega.
Metéora es un conjunto de altísmos peñones en cuya cima hay monasterios y ermitas ortodoxos. También hay un gran número de cuevas que eran habitadas por monjes y ascetas.
La creación de estos monasterios data del s. XI. Hoy se pueden visitar 6 de ellos, uno de los cuales es de monjas.
Antiguamente los monjes que vivían en las cumbres bajaban y subían en unas cestas tiradas por poleas. Hoy ya han hecho caminos y los autobuses suben a la puerta de los monasterios. Aún así este lugar no ha perdido su magia, y el espectáculo cuando uno entra en Metéora es realmente sobrecogedor.
Todavía hoy para entrar en los monasterios las mujeres tienen que cubrirse las piernas o ponerse falda (si se llevan pantalón). Para ello en la entrada de cada monasterio hay percheros con faldas y así poder elegir una "a tu gusto".
Metéora es un lugar que merece la pena visitar. Es único y mágico.

22 jul. 2008

A la playa de los muertos (Almería)


Una sirena dorada

de un mortal de enamoró:

"Madre, concédeme piernas,

siente aquí mi triste voz;

su Alma en tierra me espera,

en tu orilla está mi amor".

Y la Mar, madre serena

pero con gran corazón,

dio a la sirena dos piernas

y le advirtió:

"Hija, si hoy me abandonas,

aunque siento gran dolor,

no volveremos a vernos:

tu y yo seremos dos".

La sirena enamorada

de su madre se alejó;

llegó a la orilla dorada...

más a su amor no encontró.

Y antes de posar sus piernas

a su Madre Mar miró:

"¡Madre!-gritó con el Alma-

no está aquí, ya se marchó".

Mas su Madre no escuchaba

ya de su voz el dolor,

y la Sirena Dorada

en piedra se convirtió.

Y hoy aún en su mirada

se puede oir su pasión;

pasión de Alma encantada,

pura, limpia, Alma de Amor,

de una Sirena Dorada

que la Mar abandonó

buscando un Alma anhelada

que la piedra le entregó.

La Sirena transformó sus piernas en una gran piedra que hoy se adentra en el Mar, donde sus hermanas sirenas reposan de cuando en cuando sintiendo, en lo más profundo de sus corazones, el Alma de una mágica sirena de piedra.

Sus lágrimas de piedra formaron una tranquila orilla. Hoy yo descanso sobre ellas.

Almería, julio 2000

20 jul. 2008

Al Alba

Al alba quiero cantarle hoy una dulce canción,
a ese alba que nos brinda cada día un nuevo Sol,
que nace al morir la noche, que nos trae un resplandor
y nos recuerda que hay tiempo sin tiempo y sin condición.

Ese alba iluminada de haces multicolor
-cada día diferente, cada día un nuevo sol-
refleja nuestra existencia, nos enseña nuestro "yo":
"Nacemos un nuevo día, quizá hoy pueda ser mejor".

22 julio 2000

Lo que siempre habías soñado

Tu destino es sentir la vida
con el viento a tu favor.
Camina libre, camina,
sé fiel a tu propio "yo".

La Luna será tu guía
a través de los senderos,
amiga de noche y de día,
compañera del viajero.

Recorrerás ilusiones
guiando tus propios pasos,
y haciendo, al fin, realidad,
lo que siempre habías soñado.

Caminante que buscabas
quizá hoy has encontrado
el sentido de tu vida,
ese sentido añorado.

Vuela libre, vuela alto
pisando fuerte al andar,
lo que siempre habías soñado
ya se ha hecho realidad.

Quizá el momento ha llegado
de empezar a caminar.

Tu fuerza será tu guía,
tu valor, tu libertad,
tu ilusión tu fiel amiga,
caminante... ¡a caminar!

14 febrero 2000

Atardecer


Colores del atardecer que os difumináis ante mis ojos
¡llevadme con vosotros!

Llevadme entre las nubes de colores,
entre los azules violáceos de los montes,
entre el verde ya apagado de los prados,
entre los marrones más oscuros del sendero iluminado.

Colores del atardecer, hoy tan rosado,
sereno, tranquilo, relajado,
mostradme los caminos de otros mundos
pues hoy vuestra Luz he contemplado.

25 marzo 2000

Paisaje

Color del atardecer fundido en tonos difusos,
arco iris infinito en un horizonte obtuso.

Ladera que el viento suaviza a su paso entorpecido
dando formas a unas formas que el propio tiempo ha esculpido.

Atardecer, anochece. Oscuridad, bienvenida.

La Luna hoy nos protege y así, mientras atardece
nuestro camino ilumina.

17 marzo 2000

19 jul. 2008

Un día...



Desde la distancia llega un intenso olor a Mar. Las calles estrechas e iluminadas por la clara luz del amanecer, zigzagueando en un orden sin sentido, recuerdan los tiempos pasados; la historia habla tras los muros de aquellas casas...


Silencio..., una moto..., una mujer llama a su marido que, sentado al fondo de la taberna, observa a los transehuntes ahogando sus pensamientos en vasitos de rakí: uno, dos, tres... diez ¿qué más da? Los tiempos en que la Mar lo esperaba han quedado lejanos. Ahora, cuando llega el día tan solo siente nostalgia. El komboloi da vueltas y vueltas, vueltas y vueltas...


Olores: salado de Mar, brava Mar, quieta Mar, azul Mar, verde Mar.


Flores de mil colores cuyas hojas derraman las últimas gotas de rocío. Flores pequeñas, grandes, alfombras de`pétalos cubriendo las calles de la ciudad, de la ciudad puertas adentro.


El barco llama; es la hora de poner rumbo al continente: 3 avisos, despedidas. Algunos hasta pronto, otros hasta siempre, pero el barco se aleja hasta que el pequeño pueblo es tan solo un punto en el horizonte. Volverá...


Las tiendas comienzan a abrir sus puertas. Los comerciantes vecinos se saludan, sacan sus mercancías a las estrechas calles y comienza una nueva jornada con la esperanza, como siempre, de que hoy sea mejor que ayer.


Y así todo va cobrando vida: coches, motos, gentes. La luz del día es ahora intensa. En el mercado todos ofrecen sus verduras: son frescas, cultivadas en sus propias tierras.


Una pequeña cabra llora en medio del caos, mas nadie la escucha. Conejos, pollos, cabras, gallinas: todo tiene su precio.


El cielo despejado de noviembre invita al descanso frente a la Mar. Alguna fruta fresca basta para seguir adelante. Suave mecerse de las olas, dulces palabras venidas de otros lugares. Tiempo de recuerdo, de reflexión.


El día avanza lentamente llenanado cada minuto de experiencias. Faros del presente y del pasado.


Regreso a casa; algunos comerciantes ya recogen sus tiendas. Los horarios, flexibles. Saludos a los ya familiares transehuntes, a esos amigos que continúan sentados en la taberna viendo como el día levanta su vuelo dejando paso al despertar de la noche.
Llaman a la puerta. Una mano amiga me ofrece caminar bajo la luz de la Luna. La estrecho dulcemente.
Caminamos en silencio, dejándonos llevar por el momento, que es nuestro guía. Él nos conduce hacia el muelle, nos acerca de nuevo a la Mar pero esta vez nos invita a adentrarnos en ella pues quiere mostrarnos el brillo reflejado de la Luna sobre la alfombra del agua serena.
Si, lo aceptamos y abrazados saltamos a un barco pirata, vacío, que habla rítmicamente con su amiga, eterna amiga MAr.
Todo es paz, juegos, estrellas, color.
La noche ya está despirta y el paseo continúa bajo la húmeda atmósfera: flores nocturnas, bellas flores nocturnas adornan mi cuerpo: mi pelo, mis manos, mi pecho.
Compartimos miradas, sonrisas, tangos bailados a la luz de una farola (ausencia en las calles). Nadie nos mira. Gatos.
Mas llega el momento de regresar. ¿Despedida? no, compartamos unos minutos, unos momentos más.
Dos camas en un mismo espacio, una vela y una voz que, mientras duermo, me va narrando en una lengua que aún no comprendo las bellas aventuras de un príncipe viajero.
Hasta mañana.
Creta, 2 de noviembre 2001

Nubes


Nubes blancas que en lo alto os suspendéis inhertes, volátiles, difusas; decidme vosotras que contempláis, siendo sin ser, este mundo que cubrís ¿Por qué la vida nos sorprende a cada momento? ¿Por qué cuando amamos podemos ser volátiles y frágiles pero más tarde volvemos a la rigidez? ¿Que misterio esconden vuestros átomos que los nuestros, siendo parte de ellos, no comprenden? Estáis y no estáis. Os transformais constantemente en un devenir de energías, y nos alimentáis con vuestras moléculas, dandonos ásí más tiempo para vivir. ¿Acaso entonces no conoceis el secreto de la felicidad? Alimentadme, pues, de agua de vida y plenitud, y permitidme, con vosotras, gozar de la felicidad de ser... y no ser...


13 Marzo 2000

Alquimia

Ser simplemente ser,
estar cuando hay que estar,
sentir cada atardecer.
Mirar, hablar, observar.

Saber lo que hay que saber,
saber nada, nada más;
ver un rosal florecer,
una madre amamantar,
unos niños sonreir.
Mirar, callar, observar.

El azul del cielo gris,
el verde del azul mar,
verde, azul, azul o gris
colores todos, sin más
mezclados en un tapiz
con forma de astro oval.
Ver, sentir, reflexionar.

Ser estando estando ser,
respirar para vivir,
estar siendo para ser
parte de un ser... ¡existir!


28 de febrero 2000

Una vida singular


- “ Aloooo…”
Una voz inconfundible llega en respuesta a un “hola” inesperado. Y en su butaca sencilla y señorial nos recibe Doña Carmen, mamá Carmen, tía Carmen, muzungu o Carmencito, que al final todas vienen a ser tan solo una: Carmen Giralt.

Allí, en Lamu, una pequeña isla de Kenya, pasa sus días rodeada de sus siete niñas, su cocinera, su fiel Benson (que en paz descanse) y un plantel innumerable de visitas y amigos que vienen y van.

Hace diez años llegó buscando un lugar, un sitio tranquilo donde alejarse de su pasado y reposar en paz su vejez; un lugar para olvidar que, finalmente, le ha ayudado a recordar, pues ahora Carmen ya no teme a nada ni a nadie. Ella es dueña y señora de su vida, de su genio y de su pequeña pensión que la mantiene a ella y a sus once de familia.

A todos les sorprende esta gran dama, esta burguesa “venida a menos”, pues la vida le castigó duramente para poder premiarla después. Pero ella conserva esa elegancia, esa presencia, ese don de gentes y ese plante propio de la educación de su tiempo “a base de palos, pues mi abuela me daba capones en la cabeza con la madera del cepillo”.

A Carmen le entusiasma hablar, y habla sin reparos sobre ella “pues me encuentro la mar de interesante”, y ciertamente lo es. No creo ser la primera ni la última que le pide que escriba sus memorias, pero ella insiste en no hacerlo. Quizá algún día cambie de opinión y con su particular humor relate al mundo su vida “quijotesca”.

Nacida en Madrid n 1.933, hija de catalán y de madrileña, de familia burguesa y proletaria. La mayor de tres hermanos, decidió casarse a los 20 años “por el interés” con un hombre bastante más mayor que ella, el que más le pareció que le convenía. Y así lo hizo.

21 años pasarían antes de que él mismo la liberase de su martirio matrimonial; martirio, por otro lado, que la premitió viajar por muchos lugares del mundo y codearse con grandes personajes como Martín Lucero, Bob Marley o Antonio Bienvenida, así como aprender francés, italiano o portugués, pues su marido tenía empresas en Brasil y Carmen le acompañaba en algunas ocasiones.

Durante su único matrimonio vivió momentos de esplendor económico. Fue dueña de un cortijo de reses bravas en Extremadura, y allí se rodeó de sus queridas criadas. A Hortensia la recuerda con especial simpatía, pero a sus 70 años Carmen parece no haberse olvidado de ninguna de ellas.

Su suerte cambió, y a los 40 años se vio totalmente arruinada: sin cortijo, sin Brasil, sin casa, sin viajes y sin un marido opresor; esto último sin duda lo agradeció…

La “vergüenza” de su pasado y su bancarrota la llevaron hasta Inglaterra, donde pasó una temporada trabajando de “versatile lady” (señorita para todo).

Afortunadamente ella misma ha relatado esa parte de su vida.

Así jugó el destino con Carmen: de señora a criada, pero una criada diferente que, en medio de jovencitas que trataban de buscarse la vida, destacaba por su cultura y su sabiduría, permitiéndole esto ir a servir a algunas gentes destacadas y variopintas del panorama británico del momento.

Durante esa época comenzó a desarrollarse su enfermedad: esclerosis ameotrófica lateral izquierda (ELA), probablemente como resultado de unos años de vida no del todo sencillos ni reconfortantes.

De vuelta a España Carmen logró un puesto de vigilante en el entonces Museo de Arte Contemporáneo, hoy el Reina Sofía, en Madrid. A la vez esta “versatile lady” hacia sus pinitos en el cine de la mano de Iván Zulueta, Pedro Almodóvar o Berlanga, todos ellos amigos de la peculiar Carmen. Su espontaneidad e ingenio también la llevaron a tener mención especial en uno de los libros de Jaime de Armiñán, otro de sus queridos amigos.

Horas y horas podría pasarse Carmen contando sus anécdotas en el cortijo, en el museo, en Inglaterra, en Lamu.

Alvaro, el director del museo, estuvo muy acertado al decirle “tu no te apuntas a un bombardeo, ¡te apuntas a un naufragio!”. Y ese espíritu aventurero es el que ha llevado a esta gran mujer a rodearse de grandes personajes y de gentes sencillas, de altos cargos y de hippies que “invaden” súbitamente su casa y que son recibidos con una bella sonrisa.

Carmen transmite una energía muy especial: mujer luchadora, con gran temperamento, sencilla y refinada (“he nacido con una cuchara de plata en la boca y una flor en el culo”, le respondía a un amigo en respuesta a su “soy catalán hijo de payés”, que ella encontraba “la mar de cursi”), valiente y como ella dice “algo gruñona, si, pero también ¡una fiera corrupta!”, aunque para esto ha encontrado unas “amigas” muy serviciales que le ayudan a mantener la calma y a recordar su pasado sin miedo ni vergüenza.

Sin duda es admirable ver a una mujer de su edad viviendo sola en una isla lejos de su patria. Pero ahora Lamu es su hogar. Y aquí ha decidido pasar el resto de su vida; no es difícil adivinar el por qué…

Con su “mala salud de hierro” pasea cada día ayudada de su fiel Benson hasta su buzón donde, bastante a menudo, le esperan noticias de amigos y familiares, libros, regalos o “El País” cada semana.

Nadir detiene ya la marcha de Carmen y por eso su vida ha desembocado en lo que ella siempre soñó: un lugar en Africa (aunque ya no vaya a cazr leones, más que nada por los pocos que quedan), rodeada de niñas y con un lugar para acoger a sus jóvenes visitantes, a sus amigos, a todo el que desee compartir un tiempo con ella.

Ahora sé que cuanto más conoces a Carmen más la respetas y la admiras, y por supuesto más la quieres.

Muchas cosas más se podrían contar sobre esta peculiar mujer, pero ahora le corresponde a ella hacerlo….
Tanzania, Marzo del 2.002