6 ago. 2008

Mererani (Tanzania)

Mi llegada a este lugar fue totalmente casual. Un amigo me dijo que su hermano había abierto una tienda de fruta en Arusha, una de las ciudades principales de Tanzania, y yo quise ir a verle allí. Me sorprendió cuando él me decía que no fuera, que allí no había nada pero yo insistí, ¿por qué no iba a ir a pasar un par de días a otra ciudad?

Quedé con su hermano ya que mi amigo estaba ya en "Arusha", y a mitad de camino cambiamos de DalaDala (autobuses pequeños de Tanzania) y empezamos a meternos por caminos de tierra, alejándonos cada vez más de la ciudad.


Yo no sabía donde iba pero sabía que donde llegara estaría mi amigo, y eso me tranquilizaba.


Y llegué... ¡a la ciudad sin ley!



Mererani es uno de los únicos lugares de Tanzania donde se encuentran minas de tanzanita, una piedra semi preciosa de color azul.

El principal problema en Mererani es que las minas, una vez más, pertenecen a los europeos, en su mayoría alemanes e ingleses, que explotan a los tanzanos a cambio de nada. Es decir, un chico en Mererani se pasa 10 horas trabajando en la mina a cambio de un plato de maiz, y lo que recibe como salario es nada. Si durante la excavación encuentra un trozo de piedra, el dueño de la mina le da un cachito de la misma: esa es su recompensa.

Eso ha originado que Mererani sea una ciudad sin ley, donde la vida vale bien poco: tan solo un trozo de piedra. Allí ya no hay ni policía...

Cuando ves pasar a los todoterrenos cargados con chavales con la piel azulada brillante y la mirada triste, entiendes que aún existe la esclavitud en el mundo.

Quise acercarme a las minas, pero mi amigo me lo "prohibió": mujer y blanca ¡y en las minas! Seguramente no hubiera salido bien parada.

La vida me llevó hasta Mererani para comprobar las desgracias de unas personas que dependen de las grandes multinacionales, de los ricos, de los europeos, de los explotadores sin escrúpulos.

Desde aquí les envío toda mi fuerza a esos chicos que cada día se dejan su vida en las minas de Mererani.

2 ago. 2008

El llanto de la Mar


La Mar llora en profundo silencio
Pues esos hijos a los que un día vio nacer
Le han perdido el respeto.

Vierten sin amor sus residuos en sus aguas
Ahora llenas de basura que a ella no le pertenecen.
Y a gran escala y sin piedad, le roban
Cada día millones de seres vivos que
La alimentan. Le roban su vida.
La Mar llora, y el hombre sordo no
Es capaz de escuchar su lamento, de
Sentir su quejido. Ella tan solo clama un
Poco de armonía: dar y recibir,
Equilibrio, respeto mutuo.
Ella que nos da la Vida,
Que escucha nuestras palabras,
Que llena nuestros momentos de belleza.
Ella, todo un mundo lleno de
Poder y de magia,
Llora en silencio la ingratitud
De unos hijos ya incapaces de
Sentir el llanto de su Gran Madre Mar.

Grecia, 19 septiembre 2002