23 mar. 2013

Los perros de Varanasi



Varanasi es una ciudad que acoge a todo tipo de seres. Todo el mundo tiene cabida en este gran “manicomio al aire libre”, como lo describe una amiga.

Y entre los muchos seres que habitamos en Varanasi se encuentran los perros. Ellos son parte de la ciudad, una parte importante pues vigilan, reciclan comida, protegen y acompañan.

Los perros forman una sociedad aparte, su propia sociedad. Cada perro tiene su espacio en la calle, y lo protege ante cualquier tipo de invasor que pueda aparecer. Ellos viven tranquilos, confiados pues saben que la mayor parte de las personas les respetan y no se meten con ellos. Al igual que las vacas se tumban en medio de la calle y nadie las molesta; es normal ver a un perro en medio de la carretera disfrutando de su siesta y coches, motos y rickshaws esquivándole. Alguno se lleva algún golpecillo, pero casi todos sobreviven en este caos organizado que es Varanasi.


Hay perros gordos, muy muy flacos, perros sanos y perros con sarna, perros cojos, tuertos, peludos, sin pelo, grandes, pequeños, perros guapos y perros no tan agraciados, algunos perros simpáticos y otros un poco desagradables, perros callejeros y perros caseros. Si, ahora se pueden ver perros mascotas en muchas casas. Les gustan especialmente una raza blanca de pelo largo muy graciosa, pero también hay personas que tienen pastores alemanes o incluso labradores o rotwailer. 

Los perros callejeros se protegen y se cuidan entre ellos. Aquí no es extraño ver que un perrito cachorro es adoptado por otra mamá perro que ha perdido a todos sus cachorritos; o a la mamá y el papá perro con toda la manada. De los que nacen solo algunos sobreviven, en algunos casos puede que todos mueran. Pero el que sobrevive es fuerte.


A los perros les gusta tumbarse en los montones de basura, o en invierno en los restos de las cenizas de las hogueras para estar calentitos. Algunos se acercan por las mañanas a las tiendas esperando su ración de galletas, o se acomodan pacientemente en la puerta de la carnicería esperando algún trozo de carne caído “del cielo” (no debe ser fácil encontrar carne para comer en Varanasi!!). Incluso he visto perros pescando en el Ganges!!

Ayer pude contemplar una imagen conmovedora que me inspiró para escribir sobre los perros de Varanasi. En una calle estrecha pasó un rickshaw cargado con mercancía y le dio a un cachorrito (de un mes más o menos) en una patita. El perrito se puso a llorar como loco, y en seguida llegó su mamá y se puso delante para que cogiera la teta. El perrito empezó a mamar entre sollozos…

Uno de ellos  fue el que se llevó el golpe!!

Cuando paseas por las mismas calles de manera habitual ya los conoces. Ves nacer a la manada y también a veces los ves morir. Ves al que sobrevive crecer y estar junto a su mamá hasta que se hace bastante mayor. Curiosamente si se les deja de manera natural los perros pueden estar mamando hasta que tienen por lo menos cinco o seis meses.

Hay una imagen de Shiva montado en un perro. Se llama Kalbhairo. Esta imagen es la protectora de Varanasi, y se dice que solo te podrás quedar a vivir en esta ciudad si Kalbhairo te lo permite. Por lo que el perro también tiene su lugar especial entre los dioses hindúes.


Para los amantes de los animales no es fácil aceptar la condición de los perros en Varanasi, y al principio sufrimos o queremos revelarnos contra lo que sucede, pero poco a poco vas aceptando que ellos son felices así, son libres, viven en paz, y simplemente están purificando su propio karma ahí, en la mágica Kashi.

Hay dos perros especiales para mí en Varanasi: uno es un perrito al que vi desde que nació. Le vi junto a sus hermanos y vi como ellos se marchaban y él se quedaba al lado de su mamá. Ahora es un perrito de unos 5 meses, muy lindo y sano, siempre al lado de su mamá.

La otra es una perrita negra que vive de camino al cole de Ananda. Siempre está en el mismo sitio, en una rotonda abarrotada de tráfico ajena a todo, tranquila, tumbada. Tiene un gran problema en su vagina, pero ella sigue allí sobreviviendo. Cuando paso dos o tres días y no la veo me temo lo peor, pero ella sigue allí, tranquila…

Mi linda perrita negra...

10 mar. 2013

Visita al Karmapa

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El viernes 8 de marzo, gracias a una amiga italiana y su marido, Ananda y yo pudimos visitar en audiencia privada a su Santidad el 17th Karmapa en Sarnath, a 15 km. de Varanasi.

En la tradición tibetana, el Karmapa es la cabeza de la escuela Kagyu, una de las cuatromás iportantes dentro del budismo tibetano. Al igual que el Dalai Lama es la cabeza de los Gelupas.


En el monasterio budista de Vajra Vidaya el Karmapa ha estado dando enseñanzas durante una semana, y después ha estado recibiendo a grupos de personas interesadas en conocerle.

Nosotras fuimos con un grupo de 18 occidentales y un indio, entre los que había 4 niños. Todos juntos entramos en una bonita sala del monasterio y allí estaba el Karmapa, de pie esperándonos. Cuando entré y le vi ¡se me saltaban las lágrimas! Qué privilegio poder estar ahí ante él...

Después de su bendición nos sentamos en semicírculo a su alrededor y le hicimos tres preguntas que algunas personas del grupo querían hacerle.

La primera fue: De todas las religiones que existen en el mundo, todos dicen que la suya es la verdadera pero ¿existe una verdadera religión? La respuesta del Karmapa fue sencilla y acertada: existen varias religiones y todas ellas conducen a la misma verdad. Pero existen variedades igual que existen variedades de personas, y cada uno tiene que elegir la que más encaje con él.

La segunda fue: Entre la vida monástica y la vida laica, ¿cual es la más propicia para la práctica espiritual y en que se diferencian? Su respuesta: existen varias diferencias entre ambos estilos de vida, pero en la época actual en la vida laica hay muchas posibilidades para la práctica espiritual y muchos materiales e información al alcance de las personas. Ninguna es mejor que la otra.

La tercera pregunta: ¿Como se realiza la transmigración de la conciencia de una vida a otra? La respuesta del Karmapa fue: a nivel absoluto no exiten diversas conciencias, todos somos parte de la misma conciencia absoluta, por lo que no se produce ninguna transmigración. A nivel relativo existe nuestro cuerpo, pero la conciencia vive en el plano de lo absoluto.

Les repartió a los niños unas chocolatinas y nos bendijo los Malas y demás objetos que le entregamos, y nos despedimos de él.

Fue un momento muy especial y entrañable, y una gran suerte poder estar al lado de una persona con una realización espiritual tan elevanda, ¡aunque solo fueran 20 minutitos!