2 feb. 2017

De conejos y gatos

Seguramente todos hemos escuchado alguna vez la expresión: "Que no te den gato por liebre".

Yo solo sabía los motivos culinarios de dicha expresión,  hasta que Snow llegó a nuestras vidas...

Desde pequeña me crié con perros. Mi familia los adoraba y era la típica familia de "perros si, gatos no". Así que nunca me sentí atraída por los felinos hasta que me independicé. Caminando por la calle un niño tenía en brazos a un gatito blanco con los ojos azules que me enamoró: Dalí. Dalí era el gato más listo y cariñoso del mundo; desafortunadamente pronto se fue de mi vida... Dalí fue el primero de un buen número de gatos y gatas que pasaron después por mi vida: Greta, Lenka, Linda, Chiquitito, Gruno, Frida, Totó, Nala, Susi...







Los gatos. Cuando una conoce a los gatos ya no puede dejar de amarles, pues son animales cariñosos, independientes, sinceros, juguetones... ¡son entrañables! Pero... ¿que tienen que ver con los conejos?

Estando en India mi hija quería una mascota, y ante la dificultad de tener un perro o un gato se me ocurrió que un conejo sería una buena opción. De pequeña yo tuve varios conejos salvajes que mi padre traía de sus "peripecias" por el campo, pero nunca duraron mucho tiempo en casa... me pregunto porqué... Así que era bastante inexperta en la convivencia con un conejo; hasta que llegó Snow!



Después de un año viviendo con él, día a día me he dado cuenta de lo similares que son los conejos y los gatos... ¡y eso que dicen que los segundos son grandes depredadores de los primeros! 

¿Similares en que? puede que alguien se pregunte... Estas son mis conclusiones:

- Ambos son independientes: a Snow le encanta estar solo, ya sea en su habitación o en la habitación en la que estemos nosotras. Pasa horas adormilado en su alfombrita, tranquilo, en su paz interior. Solamente cuando le apetece se acerca a que le acariciemos... aunque en esto es un poco más arisco que algunos gatos pues no siempre se deja coger, jajaja.

- Ambos son juguetones: hay momentos en que Snow se pone juguetón. Corretea por la casa esquivando su propia sombra, saltando del sofá al suelo, haciendo requiebros que solo los conejos saben hacer... y después sin más, se vuelve tranquilo a su alfombrita a seguir meditando...

- Ambos son curiosos: a Snow le encanta cotillear todo. Cuando viene alguien a casa se acerca curioso y le lame los pies o las manos. ¡Y siempre está dispuesto a indagar que hay dentro de una caja, o a ver que es ese nuevo objeto que ha entrado en su salón! Nunca pensé que fueran tan curiosos... ¡y es divertido verle investigar!

- Ambos son mimosos: cuando le apetecen mimos se tumba encima de nosotras y espera a que le acariciemos. Su postura preferida es panza abajo... se relaja ¡y solo le falta ronronear!

                        


- Ambos son limpios: siempre había escuchado decir que los conejos eran muy sucios... ¡igual he tenido suerte con Snow! pero desde que llegó cuando estamos en casa está suelto y siempre se va a su cuarto a hacer sus cositas... Apenas una o dos veces al principio se hizo algún pis fuera de lugar.

Eso sí, hay una cosa que diferencia a los conejos de los gatos: ¡se lo comen todo! Los gatos utilizan sus uñas para destrozar sofás, cortinas, telas, etc... ¡y los conejos sus dientes! Ya no quedan sábanas que no tengan el sello de Snow, ¡pero es tan adorable que se le perdona todo!

Me pregunto como sería tener un gato y un conejo juntos... Seguro que si se crían desde pequeños serían grandes amigos, porque los parecidos son increíbles... al menos bajo mi experiencia...

Ahora si... ¡ya no me dan gato por liebre!




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