Kilimanjaro

Una montaña mágica ilumina mis días. Siempre está ahi, oculta entre las nubes. Nunca está ahí. Al atardecer muestra tan solo su cima azul y rosa: es un regalo de los dioses, de la Vida. No la conozco, tan solo contemplo esa parte de ella que aparece y desaparece. Imagino su grandeza, admiro su esplendor. Altiva y silenciosa eleva su cumbre hacia el cielo. Siempre está ahí, nunca está ahí. Montaña mágica que ilumina mis días. Mailisita, Tanzania 1 octubre 2001